Bienvenidos a mi página web, soy Jesús Moreno Fuentes, más conocido como Chupi.

Nací en el 61, empecé a los 7 años en la fragua de mi padre, conocido popularmente como el Tío Treintalibras; por las tardes, a la salida de la escuela ayudando con el fuelle. Por aquel entonces hacíamos muchos clavos forjados para el mueble tiroles. Yo ayudaba haciendo algún que otro clavo y a serrar y limar en la fragua del Señor José, que fue el maestro de mi padre.


Recuerdo con cariño los años de escultor en hierro forjado, a base de martillo y catafrio, aunque hoy se hace con un nuevo diseño, de forma que no cuesta tanto trabajo realizar la escultura.
En todos estos años he visto pasar muchos estilos y diseños diferentes por la forja, y la experiencia me dice que queda mucho campo por descrubrir. En los tiempos modernos hay muy buenas maquinas que realizan grandes cantidades de trabajo, y somos pocos los forjadores de fragua y martillo que quedamos, por eso cada vez nuestro trabajo es más importante, conviertiendose este cada día más en un arte que cotiza a la alta.

Es un pequeño taller familiar, trabajan el padre y sus 2 hijos, los martillos en alto, golpean el hierro enrojecido sobre el yunque, al fondo la fragua, su figuras se enmarcan dentro de ese fuego. Pasaba por el camino y vi en la puerta de esa herrería la escultura de un toro, un pequeño toro, de hierro, negro, el camino pasa por la muralla del castillo de la Triste Condesa, la herrería está a un tiro de piedra del puente románico, en las horas de silencio se le puede oír al pequeño y pedregoso río el rumor de sus cascadas, pasaba por delante de la herrería y vi a ese extraño toro reposado sobre una banqueta, y me detuve para mirarle mejor y preguntar.

Era ya la hora del atardecer, pasado ya el tiempo de los horarios de trabajo, el mayor de los 2 hermanos se llama Jesús era el que quedaba y seguía con su mono azul y con todos los sudores del día, pero ya no era trabajo, estaba en su gran afición por descubrirle la escultura al hierro, me dice que para la escultura nunca se ha preocupado ni de horarios ni de días, nació en Arenas de San Pedro y aquí sigue viviendo, casi nacido en ésta herrería y aquí sigue, todavía en esta hora del atardecer, más exactamente desde los 8 años con una extraña voluntad por la forja, que ya entonces hacía clavos forjados, que él los cambiaba por los otros que había puesto su padre, y así se fue descubriendo en tanto niño su emparentamiento amoroso para con el hierro.

Quizá estuviera descubriendo que el fuego pertenecí al hierro, o al revés, que con esos 2 elementos podía nacer otra criatura, que podía recrear sus propias imágenes en algo duro u resistente a todos los tiempos, cierta alucinación para su cabeza de niño de saber que podía hacer algo más fuerte que él mismo, y lo hacía y veía que lo, que hací a,tenía belleza, en los clavos estaba descubriendo sus primeras esculturas, en el clavo forjado iba creciendo su instinto por las figuraciones y la escultura, y se lé estaba descubriendo el escultor, y la palabra se iba haciendo hierro, lo mismo que ya antes a otros les había sucedido, que ponían sus manos manchadas sobre el muro, y aquellos primeros gestos fueron también las primeras palabras, las primeras expresiones del interior del hombre, y aquellos que así querían hablar y este Jesús niño que así mira el clavo que confeccionan sus mannos, y que en ello insisten y perseveran por los años, con esas ganas de comunicacion sin salirse nunca de su pueblo, de su herrería, son los que vienen a llamarse artistas populares, y lo que hacen arte popular.
Antonio de Oteiza. Arenas de San Pedro
Julio de 1986

Cuando niños, con ocasión de alguna reunión familiar en la casa del abuelo, nos ofrecíamos voluntarios para realizar la faena de sacar las vacas al pilón del pueblo, Jesús quería ser torero.

Me ínsistía que se las soltara para torear, pero apenas asomaban la cabeza por la puerta del corral, le faltaba calle para correr. Yo sonreía, estaba claro que sus impulsos no estaban orientados hacía este arte, hoy puedo apreciar cual es. No necesitaba ir a alimentar sus raíces a la casa del abuelo, el lugar de formación estaba más cerca, en la propia fragua de su padre. Quién diría que aquellos primeros trabajíllos de ayuda familiar y esos otros que ideaba, como trabajos de manualidades, para los turistas caprichosos de ese viejo estilo en "hierro forjado", fueran el comienzo de la obligada necesidad de expresión de su espirítu.

Hoy en estas estatuas de "hierro forjado", nacidas del cráter de carbón de la fragua a ritmo palpitante de martillo sobre yunque, descubrimos temas llenos de recuerdos felices de la niñez, temas impregnados de la influencia apasionada de su padre por el mundo del toreo, temas ilustrados en la cultura histórica y religiosa de España que vive y siente desde su tierra, temas de actualidad como hombre joven sensible ante los problemas socíales de la juventud,... Me gusta que llegues a Madríd y que te quedes, sí que te quedes en esta ciudad universal, encrucijada de los pueblos de España, y que penetres en las mentes y corazones de los madrileños, ya que los que te conocemos estamos conquistados por la sensibilidad cariñosa de tus personajes.

Que en San Blas, en este Centro Cultural "Antonio Machado" encuentres el ánimo y la fuerza suficiente para seguir por buen camino, dando un paso más que haga honor al optimismo que nos transmite el propio Machado en su famoso y popular verso "Golpe a golpe, verso a verso se hace camino al andar". ¡¡BIENVENIDO!! DAVID FUENTES

Hierro, Cincel y Martillo.
Manos que ablandan la dureza del metal.
Mente privilegiada que
da formas con tu imaginación,
a esos personajes que escapan
de las páginas de la misma Biblia,
de un ruedo de toros,
o de un dolor que nos aqueja,
como la droga;
una añoranza,
como es esperar lo que no se tiene,
un juego infantil que
siempre se lleva presente.
Esperanza, dolor y ternura emana


de cada estatua que creas... y das vida
En ti, Jesús, hay dos personalidades.
Esa dulzura que brota de tu alama sencilla,
de tu gesto amable, de esa timidez
y.. sin embargo llevas dureza
y firmeza en esas manos que crean
Crean la maravilla imagen
de cada escultura en hierro forjado.
Para ti, Jesús Moreno,
con toda admiración

Tu amiga y admiradora
Mercedes Barroso. 1987